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Pepa y su Bultaco Metralla. Ilustración digital.Pepa y su Bultaco Metralla. Retrato digital

Pepa y su Bultaco Metralla

Pepa y su Bultaco Metralla MK II Kit América de 1967.

La Amazona.
Les invito a una carrera, será rápida, de las de antes. Durará el tiempo justo de la canción que escojan en la máquina del bar.
Correremos contra una niña repelente. No se fíen; la llaman el rayo de luz, la niña prodigio…
Y digo yo que será por algo.
Trayecto: de humilde corralón malagueño a nuestra Shirley Temple versión franquista y vuelta… ¡Damos gas!
Hay que cambiarle el nombre, quitarle el acento, teñirla de rubio platino…
Clases de canto, baile, de idiomas, equitación, cocina, costura…
Un rodaje tras otro, estrenos, giras mundiales, teatros y televisiones, premios internacionales.
¡Símbolo nacional, novia de España!… Úlcera y afonía a los 15 años…
La niña de ojos azules y rebequita de punto crece… ¡Curva!
La niña es un negocio millonario y tiene que seguir siéndolo; casémosla con el hijo del productor… Aguantan tres años.
Comienzan sus primeras películas como Pepa y conoce a Antonio Gades…
Se casan en Cuba con Fidel Castro como testigo, se afilia al partido comunista de España…
Sale desnuda en Interviú: ¡Conmoción! la niña Marisol ya no es niña, ni Marisol; es Pepa Flores, icono desnudo y magnífico de la transición.
Rueda “Caso cerrado” –título premonitorio– rompe con Gades, con el Partido, con el cine y con todo Dios… Regresa a Málaga… ¡Meta!
Y así, a toda velocidad –ya les dije que no se fiasen– vuela la infancia de la niña luminosa, la adolescencia y la juventud de Pepa Flores.
De esta malagueña del 48 me quedo con Josefa Flores González, con Pepa.
Y me la imagino sentada junto a la moto de más abajo, tomando una cerveza bien fría.
Sonríe porque llegó a las puertas del bar justo antes que terminase la canción de la gramola.
Nos mira llegar desde la zanja azul que atraviesa su cara, desde la belleza de un perfil de esfinge antigua. Nos regala un adiós de voz grave.
Quizás mañana regrese a ver si hay alguien más rápido que ella o…
Quizás no… “yo lo único que quería era baliar”.

La Máquina.
Pese a ser un país en “vías de desarrollo” y gracias a nuestras marcas; en medio mundo, en los 60, decir “moto española” era decir “imposible dar más por menos”.
¿Imposible? Bultaco demuestra que no, presentando en 1966 la  Bultaco Metralla Mk2.
¿De qué estamos hablando? Estamos hablando que uno iba al concesionario y para tomarse una caña o largarse a Torremolinos a ver suecas, se llevaba puesto el 250 monocilíndrico de dos tiempos más veloz del mercado internacional.
Para los más exigentes; “Cemoto” te proporcionaba el Kit América, a saber: depósito de más capacidad, colín trasero y cúpula de fibra, motor preparado para rendir más potencia, “tubarro”, estribos más atrasados… transformando tu Metralla en toda una “Café Racer”.
Para muchos es posiblemente la máquina española más carismática. La mejor motocicleta de carretera de dos y medio, fiable y rápida… muy rápida.
Ligera y manejable, pero sobre todo potente, muy potente. Una bomba de carreras para rodar por la calle y un mito que crece con el paso del tiempo.

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