Honor y su Vincent Black Shadow

Honor y su Vincent Black Shadow de 1951

Honor y su Vincent Black Shadow. Amazon et machina
Honor y su Vincent Black Shadow. Retrato Amazon et machina

La Amazona

Tengo amigos que tarde o temprano, acabarán tropezando con sus propias opiniones… ¿? Pero esto ya lo entenderán al final, tengan paciencia.
Ahora dejen que les cuente, a ustedes y a mis amigos, dos o tres cosas que yo sé de una rosa. De una rosa inglesa nacida en 1925 y que tiene, de la geografía londinense de barrio bronco: el boxeo como tradición familiar, un eficaz “uppercut” de derecha y cierta fama de “scrapper”.
Uno: II Guerra mundial, londres, bombardeo nocturno; la rosa tapa el faro de su motocicleta y vuela con despachos de órdenes, con bolsas de sangre para los hospitales. Por esa forma tan suya de pilotar, con el pecho pegado al tanque de gasolina, la jovencita del Servicio Civil de Defensa que da gas sobre su máquina, es conocida por “Top Gear Tessie”. No sabe donde caerá la siguiente bomba, porque el rugido del motor ahoga el silbido que la delata. Como no la oye, no existe; y como no existe, acelera; y como tiene diecisiete, todo le parece terrible, peligroso y fascinante…
Dos: la rosa tiene ceniza en la voz profunda, estampa de amazona mítica y un ingenio agudo, inteligente y, a veces, implacable. Carácter y elegancia de pantera, el ártico azul en los ojos y sonrisa de medio lado; de las que no se impostan, de esas que precisan de sedimento y herrumbre…
Tres: y ahora, imaginen; 007 en “Goldfinger”, la escena del avión:
Recobran el sentido y ven, inclinada sobre ustedes; una rosa de 39 años que sonríe de medio lado, clavándoles los ojos azules, helados y, como cubriendo las palabras con chocolate negro, les dice: «mi nombre es Pussy Galore» La rosa se llama Honor Blackman, fue La mítica Cathy Gale en “Los vengadores” y sigue en activo, irónica y feroz…

Pues bien; no sé cómo serán “las rosas” en sus pueblos, pero en el mío tienen espinas. Y, sí; tengo amigos que opinan, y opinan de forma catedrática, docta, que las inglesas del cine son, sin excepción: rosas frágiles, insípidas y delicadas… Pues eso; tengo amigos que tarde o temprano, acabarán tropezando con sus propias opiniones.

La Máquina

Si la Brough Superior era el Rolls Royce de las motos; la Black Shadow era el Jaguar. En 1948 Phillip Vincent junto al ingeniero Phil Irving, presentaban a esta fiera de 998 CC y 208 Kg como «la moto de serie más rápida del mundo» La versión de calle alcanzaba los 193 Km/h —les recuerdo que estamos en 1948— estaban fabricadas a mano y ofrecían unas soluciones innovadoras para la época. Un aspecto amenazante; completamente negra, incluidos motor y caja de cambios, algo impensable en aquel momento. Empleo masivo de aluminio en su producción y un “cantilever” trasero revolucionario, patente de la marca. Dos tambores de freno por rueda “desconectables”, es decir, configurables a voluntad del usuario. Horquilla de paralelogramo y un motor que formaba parte estructural del chasis.
En 1955 Vincent dejó de producir e ignoro cuantas cotizadísimas unidades quedarán de aquellas “Sombras negras”. De un modelo venerado por muchos y considerada la primera “superbike” de la historia. De un ejemplar que una amazona como Honor Blackman merece.

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