Julie y su Triumph Bonneville

Julie y su Triumph Bonneville tr-120 de 1969

Julie y su Triumph Bonneville. Amazon et machina.
Julie y su Triumph Bonneville. Retrato Amazon et machina.

La Amazona

A Julie Frances Christie (la India, abril del 41) le bastaron tan solo dos papeles para consagrarse como la más cotizada y emblemática, reina de las pantallas en los 60: la egocéntrica y oportunista Diana Scott en “Darling” y la bellísima e inalcanzable Lara Antipova en “Doctor Zhivago”.

A mí me sucedió aquello que Juan Eslava Galán cuenta que le pasó a mucha gente, cuando vieron Doctor Zhivago: me perdí la historia porque me quedé mirando a Julie Christie y por tanto no supe nada de la revolución rusa… ¡A ver! Poco dado a la utopía en aquellos tiempos ¿qué quieren que les diga? Entre una revolución, con sus rusos, sus comités de defensa, sus revolucionarios y una mujer como la Christie… Ustedes perdonarán… Yo, me quedo con la señora…
La bella de talento deslumbrante y personalidad arrolladora que quiso ser actriz antes que estrella. La naturalidad sin artificios que escogió ser mujer antes que diva. Vulnerable y radical dama para la que los convencionalismos no significaban nada. La dueña de un “algo” sugestivo; en los ojos y en la boca. Libre, independiente, rebelde y, como sentenció Carlos Boyero: «una mujer con mayúsculas de la que estuvieron enamorados todos los hombres con buen gusto»

Pues verán: siempre tuve buen gusto y peor juicio aunque con el tiempo aprendí algunas cosas, incluso de las revoluciones; de la rusa y de las otras que quizás, sean siempre la misma. Y si me dieran a elegir, hoy, ahora mismo; entre aquella, las otras y una mujer como la Christie… Yo, me quedo con la señora.

La Máquina

A lo largo de sus 116 años de historia, superando periodos más que difíciles, resurgiendo siempre de sus cenizas. Triumph, la mítica marca británica, no se ha dejado, nunca, arrebatar su condición de icono en el universo de las motocicletas. Ahora estamos ante su ejemplar emblemático; un modelo mejorado de la Tiger 110. La Triumph Bonneville T-120, la “Bonnie”. La “reina” de las inglesas, la 650 cuyo motor sirvió de base para las Tritón y las Tribsa. El blasón de los Rockers desde su aparición en 1959 y bautizada como “la mejor motocicleta del mundo”.

Miren: los entendidos dicen que este modelo, T-120R del 69, fabricado para el mercado americano, fue el mejor. Yo no lo sé, ni me importa. Lo único que sé es que hay motocicletas que deberían venderse junto con una butaca y cuando no puedas montar, al menos, te acomodes a contemplarlas.

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