Ornella y su Benelli 750 Sei

Ornella y su Benelli 750 Sei de 1976

Ornella y su Benelli 750 Sei
Ornella y su Benelli 750 Sei. Amazon et machina

La Amazona

De la mezcla entre un Napolitano y una Estonia, a priori cabe pensar que es posible cualquier resultado excepto un combinado insípido y suave. Así fue que el producto resultante de tan exótico mestizaje, precipitó en un cóctel nacido en Roma en 1955 y bautizado bajo el nombre de Francesca Romana Rivelli. Francesca tuvo un segundo bautizo en 1970, a la tierna edad de 15 años, cuando protagonizó una película titulada —casi como una premonición— “La esposa más hermosa”. Con aquella cinta nace el mito erótico de ojos verdes, la Lolita europea de mirada felina, surge… Ornella Muti.
La Muti, me dicen los que saben de estas cosas; tiene fama de diva, problemas con el fisco y un ego desmesurado que no acompaña con el talento dramático que tuvieron otras.
La Muti, me dicen los que saben de estas y de otras cosas; se cree irresistible, la sucesora natural de la Antonelli, pero más discreta como actriz y más sobrada de atributos físicos.
La Muti, me repiten esos que saben de todo; sobrevivió al destape y al cine erótico, porque era la más guapa del mundo, diversificó e hizo todo tipo de papeles y producciones, tanto en Europa como en América —¡¿O a caso no recuerdas “Flash Gordon”?!—  Me dicen —ya saben— los que saben.
Y mientras… Yo, que no se nada de estas y aún menos de las otras cosas, que quieren que les diga… Yo solo pienso en un licor y una gata.
Así regresa a mi memoria, desde otro tiempo; la picardía juvenil de aquella mirada verde, la belleza carnal y adolescente. Pienso en esa forma de mirar que tienen las gatas y… Que quieren que les diga, si a mí me gustan las felinas… Y los licores fuertes.

La Máquina

—En 1972 el diseñador De Tomaso tiene la determinación de arrebatar la supremacía a las fábricas japonesas. Toma como modelo el motor de uno de sus productos (Honda CB500 Four), desarrolla otro con dos cilindros más y fabrica la primera motocicleta de serie con seis cilindros, del momento— Eso me cuenta.
—Bueno, dicho así suena fácil— digo yo.
—Pero si para superar al producto Japonés eres capaz de diseñar y producir en serie esta escultura rodante, nadie dudaría de esa determinación— concluye ella.
Y añade. —A saber: seis cilindros en línea dotados con un carísimo sistema de escape, seis en seis, que no creo que hayas visto en tu vida y con una estética impactante. Un diseño angular que rompía con la tendencia de la época, más redondeada. Suave en la entrega de potencia, fina y agradable de motor. Pese a lo que pudiera parecer, muy cómoda y manejable. Preciosa, elegante, sofisticada, espectacular y— Hace una pausa —Cara y, un poquito escasa de ímpetu y, con unas prestaciones y fiabilidad mecánica que no estaban a la misma altura de su aspecto, ni al nivel de las otras; Ducatis, Guzzi, Laverdas— concluye por fin, no sin cierta ironía.
—Ya. Pero fue la primera seis cilindros de serie de la época y la única hasta el 78 y de las 3200 aún sobreviven 200 y sigue siendo hermosa y… además tú montas una bala japonesa y… ¡bueno, pues eso!… Que no tienes ni idea de clásicas—
Y doy por zanjada así la conversación; mientras ella, mordiéndose el labio y negando con la cabeza, sonríe mirándome divertida.

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