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Mezcal La Ruda

Concepto y gráfica de producto

Concepto, storytelling y propuesta gráfica del Mezcal tradicional, elaborado y embotellado para La Ruda de Tampico.

«Para todo mal, mezcal y para todo bien, también»

Capaz de soportar las bajas temperaturas, el sol abrasador y las sequías recurrentes: sin duda, el maguey es una de las plantas más adaptables y resistentes del acervo botánico de México.

Fueron muchos los nombres que las distintas culturas prehispánicas le dieron a este penco: los huastecos lo llamaban “tzihim”, los mixtecos “yavi” y los mayas “ki”. Pero es la voz del náhuatl “metl” (maguey) la que perduró hasta nuestros días.

El maguey era un recurso básico para la subsistencia de aquellas culturas. Proporcionaba alimento, mieles, pulque y la fibra de sus tejidos. Así, no es de extrañar que en alguna de estas sociedades el “metl” fuera considerado una deidad.

En la cosmogonía náhuatl, las deidades celestes que habitan los distintos mundos tenían en este su réplica en forma de animales, rocas o arbustos. Venus podía ser Meyehual, la diosa del agave, según la narración nahua de los mexicas y texcocanos.

Y aunque no queda claro si se trata del mito de una diosa o de una tradición legendaria sobre una mujer divinizada… Meyehual renació como una planta con la apariencia de una estrella. Una planta a la que, sacándole el corazón, le queda un vacío con forma de luna llena y líquida.

La palabra mezcal procede del náhuatl “metl” e “ixcalli” (maguey cocido). Consumido por los sacerdotes en los rituales religiosos; era considerado un licor sagrado, reservado para los dioses.

Sí, el tequila te enseña el corazón de México, pero el mezcal te muestra su alma. El maguey y la herencia artesana son el alma de nuestro mezcal. Un sabor profundo y ahumado, cien por cien agave, pura tradición mexicana.

Ya conocen su Mezcal, pero... ¿Conocen a La Ruda?

¿No? Pues quizás, les interese pasarse por… aquí